Ruta de las iglesias y villas del Valle de San Vicente:

Continuando Esta ruta nos va a llevar por los pueblos del antiguo Valle de San Vicente de gran riqueza artística. Podemos comenzar por el pueblo de Alarcia, asentado en un bello y frondoso paraje a la sombra del pico San Millán. Destaca la arquitectura popular de algunas de sus casas, mezcla de la que se da en dos áreas, la Sierra de la Demanda y los Montes de Oca. En la dirección de la carretera hacia Pradoluengo y a doscientos metros, encontramos su iglesia de trazas y portada románica, aunque está bastante deteriorada.

Tras descender la "Cuesta de Alarcia" llegamos a la villa de Valmala (o "Valle de las Manzanas"). Sus casas y calles están cuidadas con mimo y conservan el sabor de la más genuina arquitectura popular del Alto Tirón. En cuanto a su iglesia, hay que decir que nos encontramos ante una solución constructiva singular, ya que la iglesia original es de un estilo románico de notable calidad, y posteriormente, en el siglo XVIII, se reforma utilizando la antigua iglesia como crucero de la nueva, algo bastante insólito y curioso.

A unos tres kilómetros de Valmala, hacia el Este, llegamos a Santa Cruz del Valle Urbión, que conserva una iglesia de factura rural, con sabor popular, sobre todo, en lo que respecta a su torre. El caserío de la población se halla diseminado en varios barrios con sus pequeñas plazuelas o plazas pequeñas de auténtica raigambre medieval.

Siguiendo nuestro camino hacia el Este y tras pasar por nuestro punto de referencia, es decir, Pradoluengo, continuamos por la carretera dirección Ezcaray, y a unos cuatro kilómetros nos encontramos con la villa de San Vicente del Valle, y con la joya de este recorrido, la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora. Sin duda, este edificio es uno de las construcciones religiosas en pie más antiguas de toda España. Parece ser que su origen es el de una villa tardorromana que se adapta en el siglo VI a usos religiosos por parte de los visigodos. Se trata de un edificio de planta de salón, rectangular, con muros de piedra de sillería colocados a hueso, de cuidada factura y que presentan ventanas dobles ocultas hasta su restauración, que guardaban en su interior capiteles visigóticos de indudable interés. A esta construcción primigenia se le añadió en la Alta Edad Media un ábside de planta cuadrangular con ventanas en aspillera y una cornisa con decoraciones en sogueado prerrománicas. A principios del siglo XIII el obispo de Burgos Mauricio (el iniciador de las obras de la catedral gótica de Burgos) ordenó la construcción de la portada sur. El templo se completa con una espadaña barroca de finales del siglo XVII. La visita a esta iglesia es obligada dentro de la oferta artística de la zona, y cuenta, durante los meses de verano con guías especializados en su explicación.

Continuando la dirección de la carretera llegaremos hasta Fresneda de la Sierra, que conserva un cuidado reguero de construcciones de varias épocas y estilos. El templo parroquial tiene trazas góticas con sucesivas ampliaciones, y un magnífico retablo renacentista obra del maestro Rodrigo de la Haya, además de varias obras barrocas y una pila bautismal románica.

Por último son interesantes la arquitectura popular que nos ofrece el pueblo de Villagalijo, y el cada vez más deteriorado templo románico de San Clemente del Valle, desde donde se puede apreciar una de las más bellas panorámicas de la Sierra de la Demanda.