Un canto a la naturaleza

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Se aprovechará el día para plantar flores en los jardines de Pradoluengo.
J.J. Martín/ Pradoluengo
Pradoluengo celebra el tradicional Día del Árbol, fiesta que tiene lugar desde hace más de un siglo en la villa textil y conjuga el amor por la Naturaleza con el respeto a la noble labor de la Enseñanza.Y así, siguiendo esa tradición, esta fiesta que trata de rendir homenaje a la madre naturaleza tendrá lugar mañana sábado. La jornada que viene preparándose desde hace varios meses, aúna el cuidado por la naturaleza con el agasajo a los representantes de la Educación, tanto profesores como alumnos del colegio público San Roque. Los actos comenzarán a las 11 de la mañana con la plantación de flores en los jardines de la ermita del patrón pradoluenguino. A las 17,00 horas, la Banda Municipal, dirigida por Pedro Bartolomé Arce, acompañará a las autoridades hasta el colegio, donde les esperarán los niños y cuerpo docente para a continuación subir en pasacalles hasta la Plaza Clemente Zaldo.
Media hora más tarde tendrá lugar el saludo de la alcaldesa en funciones, Pilar García Ayas desde el balcón del ayuntamiento y el canto de los himnos propios del Día del Árbol y de Adolfo Espinosa, donante de las antiguas escuelas graduadas, hoy histórico edificio que cobija el albergue municipal.
Tras el canto a Pradoluengo, que tanta emoción produce en los pradoluenguinos, y la recitación de poesías dedicadas a la Naturaleza por parte de los más pequeños, se procederá al reparto de premios de distintos concursos de dibujo y manualidades que, con motivo de este Día, se han realizado en las últimas semanas.
También se honrará la figura del maestro, cuya profesión necesita de mayor reconocimiento social en la actualidad. A las seis, la sección infantil del grupo de danzas El Pinar, regalará a los asistentes con un extenso elenco de bailes populares y a continuación se repartirá la merienda compuesta por el típico chusco y jamón serrano, que sustituyó hace varios años al tradicional chocolate, además de fruta y bebida.
A las siete se procederá a una proyección cinematográfica juvenil en el Teatro Glorieta, para finalizar la jornada a las 21,00 horas con una chocolatada.
Esta fiesta, que nació al calor de las actuaciones reforestadoras de finales del siglo XIX, aún mantiene el sabor de aquellos años, por lo que su interés antropológico atrae cada año a un mayor número de visitantes y curiosos.